Para la explotación subterránea, se utilizaban taladros neumáticos para aperturar barrenos de aproximadamente dos metros de profundidad, luego de aperturar el barreno dentro de ellos se colocaban explosivos.
En los primeros años se utilizó pólvora negra, luego dinamita y en los últimos años indugel, para un avance más rápido de la extracción de sal.