En Zipaquirá funcionaron 61 hornos de sal, los cuales fueron cerrados por decreto cuando se ordenó producir sal yodada a partir del 31 de diciembre de 1959.
Los dueños de los hornos no estaban preparados ni en condiciones de competirle a la planta de refinación de la sal; así llegó el fin de la tradición de Zipaquirá (pan de sal).